sábado, 24 de septiembre de 2016

El Espíritu Santo es nuestro defensor 1er tema del curso vida en el Espíritu Santo

1ra Lección


El Espíritu Santo es Nuestro Defensor
1. DIOS NOS AMA
Esta es una verdad que la biblia nos subraya a cada paso. Veamos algunas citas para asimilar mejor este concepto.
Nos creó a su imagen; al crearnos escogió como modelo a sí mismo (Gen 1, 26).


“Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, pues Dios es amor... No somos nosotros los que hemos conocido a Dios, sino que Él nos amo primero y envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados; en esto está el amor” (1 Jn 4, 7-10).

“Tanto amó Dios al mundo que dio su Hijo único para que todo el que crea en Él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Jn 3, 16).

“Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho; de lo contrario, ¿cómo lo habrías creado?”
(Sab 11, 24).

“Yo les he amado a ustedes como el Padre me ama a mí; permanezcan en mi amor” (Jn 15, 9).

“Sabiendo Jesús que había llegado la hora de salir de este mundo para ir al Padre, amó alos suyos que quedaban en el mundo y los amó hasta el extremo” (Jn 13, 1).

“Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman” (Rom 8, 28).

“Los cerros podrán correrse y moverse las lomas; más yo no retiraré mi amor ni se romperá mi alianza contigo” (Is 54, 10).

2. EL DEMONIO NOS ODIA
Es mucho más listo y poderoso que nosotros y busca como dañarnos, porque tiene envidia de nuestra felicidad: Génesis 3, 1-6; Sabiduría 2, 23-24.

Pero Dios creó al hombre para que no pereciera, y lo hizo inmortal igual como es él. Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y los que se pusieron de su lado padecerán.

Intentó engañar al mismo Cristo: Mateo 4, 1-11.
Muchas veces se nos presenta con las mismas tentaciones cuando queremos tener todo lo que se nos antoja, ser apreciados por los demás a costa de la misma honradez y cultivarnos la codicia de las riquezas.

San pablo nos muestra cómo el demonio lo domina todo con el pecado: “Soy de carne y hueso, vendido como esclavo al pecado. Y ni siquiera entiendo lo que me pasa, porque no hago el bien que quisiera, sino, por el contrario, el mal que detesto (Rom 7, 14-15).

San Juan afirma que “el mundo entero está bajo el poder del maligno” ( 1Jn. 5, 19).

Los frutos de esta realidad son patentes a todos. Vemos: la persona dañada en sí misma: llena de temores, angustias, tensiones, depresiones...

– La sociedad corrompida: opresiones, explotaciones, injusticias, violencia, escandalosas desigualdades económicas, abuso del poder...

Falsamente se buscan soluciones al margen de Dios:

–drogas, alcoholismo, sexo, riquezas, poder, confort, fama, ciencia...

–espiritismo, brujerías, amuletos, control mental...

3. SOLUCIÓN
Solamente el Espíritu Santo nos da la fuerza necesaria para defendernos del demonio y vivir como verdaderos hijos de Dios: “Hijitos, ustedes son de Dios y ya han vencido al demonio, porque el que está con ustedes es más fuerte” ( 1 Jn 4, 4).

Nosotros somos como un vaso: si estamos llenos del Espíritu Santo, el demonio no encontrará lugar.
Nuestro Señor, hablando del Espíritu Santo, lo llama “defensor”: “Yo rogaré al Padre y les dará otro defensor que permanecerá siempre con ustedes” (Jn 14, 16).



Aquí el audio de este tema


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